24 enero 2013

¿LOS LIDERES NACEN O SE HACEN?



Esta es una pregunta que me hacen a cada rato. Es una de las interrogantes más frecuentes… y la equivocada respuesta le ha hecho mucho daño al liderazgo que en cada uno de nosotros está presente: ¿Los líderes nacen o se hacen?
Debemos sincerarnos con un hecho: hay líderes que nacen. Todos hemos visto niños que a muy temprana edad son dueños de una personalidad y una inteligencia social superior a la de otros niñitos, de una gran capacidad para arrastrarlos. Como decía Eleazar Grynbal, «ya vienen cableados», con «los chips puestos» para mover a otros, invitarlos a hacer cosas, tremenduras muchas veces.
Tradicionalmente, hemos construido una idea de líder a partir de determinados y reincidentes atributos, de rasgos concretos de la personalidad. Nada más equivocado. El más famoso es el carisma y simpatía, ese magnetismo y atracción natural que generan ciertas personas, se ha tenido la creencia equivocada, que toda persona carismática es por naturaleza un líder. Por el contrario, el carisma de una persona nada tiene que ver con su capacidad de liderazgo… en absoluto. Evidentemente que favorece al líder ser carismático, —no hay duda de cómo ayuda el carisma para tantas cosas en la vida— porque es fácil y natural plegarse a quienes nos transmiten simpatía y «buena vibra», pero eso no es sinónimo de liderazgo… el carisma y la simpatía son rasgos de popularidad.
Tampoco ser grandes oradores nos convertirá en líderes. Si bien bastantes logran seducir momentáneamente con su acicalado lenguaje, al final la mayoría resultan ser charlatanes y «picos de oro», vacíos y fugaces. Mucho menos una simpatía arrolladora basta para hacer que las personas crean en nosotros y nos sigan; a lo sumo, y en el más feliz de los casos, el encanto nos hará ganadores del premio al mejor amigo o padrino de bautizo de docenas de niños.
El carisma, la simpatía, la oratoria y el glamour son rasgos de “popularidad” pero no de Liderazgo (aunque ayudan). Podemos nacer con esos rasgos pero eso no nos hace líderes. Esta es una visión limitante y excluyente. Liderazgo es más que eso, tiene que ver con una actitud.
El liderazgo es una actitud ante la vida que contagia a otros a estar juntos.

- Líder es esa persona que está seguro de su papel ante la vida, sabe lo que quiere y tiene definido el mundo presente y futuro donde quiere vivir.
- Líder es la persona que alimenta su entusiasmo y elige el mejor estado de ánimo para abordar las situaciones cotidianas.
- Líder es la persona que se ofrece generosamente a incrementar el poder de acción en las personas con las que comparte.
- Líder es la persona que construye su seguridad personal y maneja sus miedos y temores que le permite relacionarse horizontalmente con sus colaboradores.
- Líder es la persona optimista y positiva que busca sacar ganancia de todo lo que sucede.
- Líder es la persona que invierte en sí mismo para constituirse en una plataforma y una posibilidad para que los demás puedan ser lo que quieren ser.
- Líder es la persona que se ocupa por ser “fuente y no desagüe”.
- Líder es la persona que en su presencia los demás se sienten que son valorados y apreciados.

Y he aquí la buena noticia: el liderazgo se puede aprender.



por Eduardo Martí




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