17 mayo 2012

ACTITUD MENTAL POSITIVA - Claves determinantes




Las Seis Características de la Actitud Mental Positiva.

La Actitud Mental Positiva es un estado de congruencia mental que nos ayuda a enfrentar los momentos menos fáciles con mayores recursos personales.
La siguiente historia nos permitirá reconocer qué es lo que hay detrás de una sólida actitud mental positiva. Hace algunos años, el practicante de la Programación Neurolingüística, Gary Faris después de sufrir un aparatoso accidente que casi le cuesta la vida, se dio a la tarea de investigar cuáles eran las características que se encontraban detrás de una sólida Actitud Mental Positiva. La mayor parte de su investigación se centró en personas que también habían sufrido accidentes principalmente en el ámbito deportivo y que igualmente casi les había costado la vida, y que al final pudieron superar todo tipo de obstáculos, tanto físicos como mentales.

Lo que Gary descubrió son seis patrones de pensamiento, cualidades o características que eran comunes en todas las personas investigadas. Dichos patrones pronto fueron también aplicados en diferentes contextos como el cuidado de los hijos, los deportes, la política y muy particularmente en los negocios con resultados igualmente sorprendentes. De tal forma que al estudiar a deportistas, empresarios o ejecutivos exitosos, cuanto más sólida era su actitud mental, más utilizaban estas seis características.

Enseguida vamos a comentar cada una de estas seis cualidades teniendo presente que ninguna de estas características es más importante que otra. Es la interacción simultánea de las seis características en conjunto la que provoca la sinergia necesaria para una sólida actitud mental positiva.

1. Motivación Interna
Se ha escrito mucho acerca de la motivación y los más recientes descubrimientos han establecido que la verdadera motivación es una y es interna. Cuando hablamos de que a una persona que le ofreces un aumento de sueldo o algún tipo de recompensa para cumplir con algún objetivo, no nos estamos refiriendo realmente a motivarlos sino a estimularlos. Por lo tanto, los estímulos son externos y es la explicación de por qué no funcionan para todas las personas por igual.

En cambio, la motivación, al ser interna, tiene dos vertientes o extremos a través de los cuales las personas se desplazan: alejarse del dolor y acercarse al placer. Las personas estudiadas tenían visiones personales específicas y motivadoras, de objetivos apetecibles o deseables y de consecuencias desagradables que no querían experimentar.

En el caso de los mejores atletas y los emprendedores exitosos que se valen de esta característica, utilizan de forma simultánea ambas motivaciones. Visualizan con la mayor claridad posible las consecuencias desagradables y específicas de las que se quieren alejar (pobreza, por ejemplo) al mismo tiempo que observan objetivos muy valiosos y deseables que les atraen con gran fuerza (una mejor calidad de vida). De esta manera obtienen la máxima motivación.

2. La Importancia de Tener Objetivos Elevados
La actitud de la personas investigadas indicaba que sus objetivos eran realmente altos, incluso a la vista de algunos parecerían inalcanzables. Además consideraban como inaceptable cualquier resultado inferior. Sabían que eran capaces de conseguirlos y no estaban dispuestos a conformarse con menos. Medían sus resultados de acuerdo a sus normas internas.

Muchas personas ante objetivos muy altos sucumben por el hecho de parecerles inalcanzables. Las personas investigadas, para no caer en el terreno de la decepción, necesitaban de una forma de esperar lo mejor, incluso aprendiendo a aplazar los beneficios de alcanzar dichas metas aparentemente muy lejanas e inalcanzables. Los siguientes dos puntos nos muestran las claves para conseguir sus objetivos.

3. Dividir Objetivos
Las personas investigadas tenían la capacidad para concentrarse en su proceso, en este caso, de recuperación de su salud y la forma física paso a paso, o de fracasos económicos muy fuertes, para el caso de los emprendedores.

Si nos planteáramos de golpe todo el trabajo que supone cada gran proyecto, quedaríamos fácilmente rebasados. Si en lugar de eso fragmentamos el proyecto en partes más pequeñas, como si fueran “bocados” de un gran platillo, en pasos consecutivos, podremos seguir el proceso y completarlo. Un amigo mío decía al respecto: “Para tener éxito, necesitamos dividir el proyecto en un número suficientemente grande de pequeños pasos”.

Fragmentar los objetivos en un emprendimiento complejo o poco fácil presenta dos ventajas adicionales:

• Nos capacita para concentrarnos en pequeñas tareas factibles y medibles y…
• Podemos obtener grandes satisfacciones al completar cada uno de estos pequeños pasos o “bocados”.
Con pedazos o fragmentos específicos y medibles que alcanzar, podemos experimentar el éxito en cada pequeño logro en el largo camino hacia nuestro gran objetivo. De esta manera, cada paso del camino se convierte en un nuevo objetivo, con su correspondiente sensación de satisfacción al conseguirlos uno a uno y podemos mantener viva la motivación para continuar.

4. Combinar el Presente con el Futuro
Las personas que han mostrado una sólida actitud mental positiva comparten su modo de pensar acerca del tiempo, el cual combina dos habilidades. La primera consiste en mantenerse en el presente, en concentrarse en pequeños fragmentos y objetivos o metas cotidianas. Piensan específicamente en la tarea que están haciendo en cada momento. El actor / político Arnold Schwarzenegger comentó acerca de su entrenamiento en el gimnasio, que hacer un ejercicio una vez de forma consciente equivale a hacerlo diez veces distraído.

Los deportistas y emprendedores investigados en su etapa de recuperación (física y económica) solían preguntarse: “¿Qué debo hacer para alcanzar mi próxima meta?”. Al vivir plenamente la situación presente y comprometerse, no sólo involucrarse, para hacerlo mejor, llevan a cabo acciones que les benefician.

La segunda habilidad vinculada con el factor tiempo consiste exactamente en lo contrario de estar plenamente en el momento presente. Se trata de la habilidad de visualizarse de forma vívida y plena en un futuro positivo. Algunas veces, la orientación hacia el futuro resulta mucho más provechosa para la motivación que el estar enfocado en el presente. El atractivo de una imagen del futuro deseado, es decir del objetivo a largo plazo, tira de nosotros hacia ese futuro, manteniendo sólidamente nuestra motivación en el presente.

La motivación exitosa en realidad combina ambas habilidades. Mientras que nos concentramos en realizar la pequeña tarea inmediata, visualizamos esa brillante gran imagen de nuestro futuro como si ya lo hubiéramos alcanzado, viendo lo que veríamos, oyendo lo que oiríamos y sintiendo lo que sentiríamos.

Incluso en el ámbito empresarial, los mejores planes de negocios contienen implícitamente en su redacción ambas cualidades acerca del tiempo. Cuando se habla acerca de cual es su competencia, su mercado objetivo y la situación actual de su negocio, están en el momento presente. Cuando se establecen en este documento las proyecciones financieras e indican cómo creen que van a estar en tres meses, un año o cinco, están proyectando una imagen mental acerca de cómo quieren estar en el futuro.

5. Compromiso Personal
Se descubrió también que las personas que mostraron una sólida actitud mental positiva, cuanto más activamente participaban en su propio plan de rehabilitación, más se ayudaban a sí mismos, lo cual aumentaba en gran medida sus posibilidades de plena recuperación. Situaciones tan sencillas como aplicarse hielo en una zona inflamada, el mero hecho de hacerlo uno mismo refuerza nuestra sensación de participación.

Ni la pasividad ni la resistencia son los mejores caminos para la excelencia personal. Cualquier persona debe colaborar activamente con los expertos si aspiramos a conseguir los mejores resultados.

Cuando participamos activamente influimos en lo que sucede y podemos notar la diferencia. Nos volvemos proactivos en lugar de reactivos. De esta manera se incrementa nuestro compromiso personal y enfoca nuestras energías. Nos volvemos más determinados y activos, lo que nos conduce a un compromiso aun más grande, así como a una mayor participación en la creación de nuestro futuro. Actuar para nosotros mismos, aunque sea en lo mínimo, es importante.

6. Autocomparación
Esta característica tiene que ver con la forma en que las personas investigadas juzgaban su actuación, el tipo de comparaciones mentales que hacían.

Infortunadamente, el mundo actual en el que vivimos nos conduce a la competencia, a querer tener más que otros, a querer ser mejor que otros. Como resultado de ello constantemente estamos en un proceso de estarnos comparando con otros. Y continuamos haciéndolo indefinidamente por que ignoramos los costos.

Las personas investigadas en su recuperación sí eran conscientes de dichos costos. Conocían la importancia vital de evitar caer en la trampa de este hábito de estar comparándose con otros. Si lo analizas por un momento, siempre habrá personas que serán mejores que nosotros en algunas cosas, y siempre seremos mejores que otros en algunas cosas más. No ser conscientes de ello nos acarrea un gran desgaste mental y un gran estrés.

La investigación realizada por Gary Faris descubrió que, en lugar de compararse con otras personas de cualquier nivel, los verdaderos triunfadores sólo tomaban en cuenta su propio progreso, es decir, la comparación la hacía hacia el interior, hacia ellos mismos. Establecían una “autocomparación”. Se hacían preguntas como: “¿Cuánto he progresado desde ayer, o desde la semana pasada? ¿Y desde el mes pasado? ¿Y desde el año pasado?”. Todos podemos aprender a hacerlo, a medir nuestros avances con respecto a nuestro propio desarrollo y crecimiento, ya sea personal o profesional.

Piensa en el siguiente cuestionamiento: ¿Qué harías si supieras que no puedes fallar? Cuando comenzamos a practicar algo por primera vez, ya sea algún deporte o algún instrumento musical recordarás que al principio cometemos muchas equivocaciones y que posteriormente, estas experiencias se convierten en la base de todo éxito. El precio a pagar es un largo aprendizaje y una fuerte dedicación en la actividad que se haya escogido.

Muchos de nosotros, cuando entramos en este proceso de aprendizaje nos puede suceder una de dos cosas: o continuamos aprendiendo y procurando alcanzar el éxito en eso que emprendimos, sin importar el grado de complejidad de la tarea o, por el contrario, abandonamos el emprendimiento en cuestión. Entonces, ¿cuál es la razón por la que abandonamos unas cosas y continuamos con otras?

La investigación llevada a cabo por Gary Faris puede darnos parte de la respuesta: la rapidez con la que experimentamos algún progreso. ¿Cuánto tiempo tardamos en experimentar la primera sensación de competencia, el primer sentimiento de progreso genuino? Esta sensación de percibir el avance tiene su origen justamente en comparar nuestros inicios con nuestros logros actuales, es decir, en una autocomparación.

Es muy importante tener presente que el verdadero camino hacia los resultados se mide con nuestro propio progreso individual. Por un momento piensa en tus hijos y en tus hijas: si permitimos que disfruten de esta autocomparación, podrán buscar la inspiración en los éxitos ajenos como modelos de excelencia y los percibirán como fuentes de una valiosísima información sobre sus propios avances. Enseñar a nuestros hijos e hijas a establecer autocomparaciones, lo más probable es que sea uno de los mejores regalos que les podamos dar.

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